Las Eclus, son las entidades colaboradoras para la gestión de licencias urbanísticas. Son la consecuencia de la creciente tendencia de externalizar todos los servicios de la administración. Su finalidad es colaborar con el ayuntamiento en la gestión de las licencias, sobretodo aquellas que tienen que ver con obras menores y licencias de actividades.
Las Eclus no sustituyen a la administración y su potestad de conceder el permiso necesario para implantar una actividad o realizar una obra, simplemente se encargan de revisar toda la documentación que el interesado debe presentar en el ayuntamiento para solicitar una licencia.
¿Por qué surgen las Eclus? Las eclus surgen de la idea de considerar que la gestión privada es mejor que la pública, son simplemente un medio distinto, una herramienta diferente, una nueva forma de gestionar uno de los servicios que obligatoriamente debe ofrecer la administración pública.
Analicemos y veamos de manera objetiva que significa y que consecuencias tiene esta nueva manera de tramitar las licencias:
1-La administración tiene la OBLIGACIÓN de gestionar un acto que por su naturaleza afecta a todo el conjunto de la sociedad. Al fin y al cabo, la implantación de una nueva actividad industrial, un edificio, o un sencillo negocio afecta a toda la comunidad.
2-Es un obligación por parte del interesado el hecho de tener que cumplir con una serie de requisitos técnicos y urbanísticos antes de implantar su actividad.
3-La administración gestiona una licencia, y lo que hace al fin y al cabo, es velar por el interés general, controlar que la explotación de ciertos recursos (como podría ser el suelo), es lo más justa y equitativa posible. Cuando gestiona la licencia de una actividad insalubre, debe garantizar que no afecta a recursos excasos, públicos y tan delicados como el agua, el aire y el suelo.
4-Esta gestión está acompañada de una tasa que el interesado debe abonar a la administración, o lo que es lo mismo AL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD, dicha tasa no puede en ningún caso traducirse en un beneficio lucrativo, ya que el recurso gestionado, y por lo tanto por el que cobra dicha tasa, es un recurso que pertenece a toda una COMUNIDAD.
5-Es por ello que la existencia de las Eclus, entidades privadas que se deben a la obtención de beneficio, entra directamente en contradicción con el principio básico de toda sociedad que se considera socialmente equitativa. La eclu, termina cobrando por un servicio que el interesado se ve obligado a abonar, un servicio que consiste en gestionar un bien público y por lo tanto que nunca puede convertirse en el medio para el enrequicimiento de un particular.
6-Sin embargo, teoricamente, la Eclu solo cobra por un trabajo de control, no por conceder una licencia. Y siempre que sea así, no existe ningún motivo para pensar que empresas privadas se estan enriqueciendo con recursos públicos. Pero mucho cuidado, porque por naturaleza cualquier negocio privado se debe al beneficio, y la actividad que estas empresas están desarrollando está ligada a la gestión de lo público, la línea es sumamente peligrosa....
En última instancia, aunque algunos se empeñen en demostrar lo contrario, el ciudadano no se ve beneficiado por estos cambios, no paga menos por la licencia, no se han agilizado ni los trámites ni los plazos. El cambio podría ser unicamente el siguiente: antes pagabas por gestionar una licencia y ese dinero de una manera u otra volvía a ti a través de los servicios públicos: carreteras, parques, etc... Ahora, parte de ese dinero que pagas por gestionar la misma licencia, sirve para justificar el beneficio de una empresa privada.
No estamos a favor ni en contra de las Eclus. Pero si exigiriamos, ante todo, que las tasas estuviesen REALMENTE REGULADAS, que no existiese beneficio lucrativo alguno en la colaboración de la gestión de la licencia, simplemente se cubriese un coste. Lo contrario nos parece injustificado, injusto, peligroso, antisocial, y por supuesto (y esta opinión es personal) una injustificada explotación de un recurso público con el fin de beneficiar el interés privado. Una cosa es privatizar, externalizar, entender la sociedad desde otro punto de vista, y otra cosa muy distinta es que algunos se enriquecen a costa de recursos de todos, lo mismo sucede con la gestión del agua, aunque eso es otra cara de la misma moneda.

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